A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica,
lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.
Descendió la lluvia, vinieron ríos,
soplaron vientos y golpearon contra aquella casa;
pero no cayó,
porque estaba cimentada sobre la roca.
Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato
que edificó su casa sobre la arena.
Descendió la lluvia, vinieron ríos,
soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa;
y cayó, y fue grande su ruina.
Mateo 7:24-27 (Reina-Valera 1995)
